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Un reduït grup de la població s’està beneficiant d’aquesta crisi a base d’erosionar a tota la resta fins a fer-nos la vida impossible. L’onada de desnonaments, els tancaments d’equipaments públics i en general el procés de desmantellament del sistema de drets i provisió de serveis per a la ciutadania són clara mostra de les intolerables imposicions al 99%. El cúmul de contra-reformes i atacs a drets fonamentals i als mitjans de vida del comú de la gent formen part d’un programa al servei d’unes elits, encapçalades pel poder financer, aferrades a institucions que vetllen pels seus interessos. El programa de l’1% pretén eliminar d’arrel la possibilitat d’una societat veritablement democràtica que governi l’economia i garanteixi les condicions d’una vida digna.

El 14N decidim posar en pràctica el què essencial en una vaga: desobeir. No ens queda altra que plantar-nos davant les imposicions de l’1%. Desobeir al mecanisme d’extorsió basat en un deute il·legítim creat per aquells que van provocar la crisi. Desobeir a les incessants retallades i privatitzacions dels serveis públics. Desobeir a les lleis injustes que deixen al carrer a famílies hipotecades, les que donen preferència als bancs, als faudulents i als dèspotes. Desobeir l’establiment de la precarietat com un tipus estàndard de vida.

Desobeïm a les submissions i humiliacions quotidianes i subvertim totes les formes d’atemptar contra la dignitat de les persones. La desobediència civil pacífica és ara clau per empoderar una majoria ciutadana. Cal donar impuls a la mobilització per assolir una suma de forces que pugui fer caure els mals governs que ens mantenen en la trampa del deute, que pugui destituir un règim polític decadent que s’articula a diferents nivells. Sortim d’entre les cases, els carrerons, les avingudes, dels passadissos, les aules, oficines, tallers, laboratoris, sales d’espera, ateneus i centres socials per trencar amb la imatge de normalitat d’un sistema polític i econòmic que ens asfixia. Cal posar rumb a un procés constituent del 99%, i aquest ha de començar en algun lloc, en algun moment. Perquè no aquí? Perquè no ara?

Desobeïm aturant-ho tot. Organitzem iniciatives, promoguem comitès ciutadans. Aturem els centres de treball, l’educació, les cures, bloquegem els fluxos i transports, reprenem l’espai públic… Apostem perquè el 14N sigui una vaga on hi càpiguen moltes vagues: des de la vaga de consum a la dels hackers, les de persones aturades, autònomes, assalariades, les que no són remunerades i de les qui ni tan sols són reconegudes íntegrament per la legalitat. Decidim fer una vaga política per conquerir els nostres drets, decidim el nostre futur, decidim democràcia aquí i ara.

Ens roben la vida! 

#14NVagadel99%      #EuroStrike99%

http://vagadel99.wordpress.com

@vagadel99

Reproduïm el següent text d’un membre d’Inflexió com a contribució al debat de la trobada #Agora99 que es realitzarà a Madrid els pròxims dies:
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El 25-S, mientras el Congreso era cercado, el Parlamento de Catalunya decidía la necesidad de celebrar una consulta sobre la futura relación de Catalunya con el Reino de España. El gobierno, más aún, el régimen, aparecían como cercados por todos los frentes simultáneamente. Era la visibilización más nítida de que el régimen constitucional vigente hace aguas por todos lados y se abre un periodo constituyente.

El impacto de la crisis y su gestión por la oligarquía financiera que pretende una desposesión de los de abajo ha dado al traste con los consensos de base y los mecanismos políticos e institucionales que sostienen e régimen político esablecido en 1978 en la Transición. La figura del Rey se deteriora y se hace salir a la palestra, el bipartidismo se derrumba, la confianza en las instituciones y “la política” como actividad que se desarrolla en ese marco se evapora. En el Reino de España, la apertura de un momento constituyente, de redefinición de forma y contenido del estado, supone l también la apertura del debate sobre la articulación de su realidad plurinacional.

El 25-S y la democracia emergente

El 25-S, con el cerco al Congreso de los Diputados, supone un acto político de primer orden, capaz de poner en jaque a un gobierno y dar potencia política a una nueva cultura democrática que se ha generado en el proceso de movilización contra la desposesión que se desarrolla en el Reino de España desde 2011. No en vano fue capaz de suscitar la simpatía del 77% de los ciudadanos del estado.

La torpe actuación del gobierno, identificando la protesta con un golpe de estado y aplicando una represión muy desproporcionada, no hizo sino dar alas a la protesta, erosionar la imagen de un gobierno y un estado impotentes e incapaces.

Proceso constituyente, es decir, decidir los cambios en la organización de la vida política, social y económica de una manera abierta y democrática, es una perspectiva política de una gran potencia política: la perspectiva para el 99% de poder decidir sobre el modelaje de sus propias vidas.

Sólo hay que mirar a la experiencia de los movimientos populares contra los planes de ajuste neoliberales (cuya cohartada no era otra que pagar la deuda pública), que dieron paso a procesos constituyentes en América Latina, para entender el sentido profundamente democrático de la denostación de la política del régimen de la transición y de la llamada a un proceso constituyente.

Poder decidir es el proyecto del movimiento democrático, costitucionalizar y garantizar el derecho a la existencia del 99% de la población frente a los bancos y los acreedores de la deuda es su programa: el derecho a la vivienda, el derecho a la educación, a la salud, la distribución de la riqueza, a tener un sistema político más transparente y abierto a la participación directa de las personas. Frente al programa del régimen: el rescate a los bancos, el programa del movimiento democrático; plan de rescate ciudadano.

La Catalunya del 99%

Con la masiva manifestación del 11-S, donde las banderas y consignas independentistas eran ampliamente mayoritarias, se expresó en Catalunya un hartazgo ( recordemos la respuesta ante la sentencia del Tribunal Constitucional en 2010 contra un Estatuto aprobado en referéndum) y una voluntad de decidir sobre su futuro. Además se reveló impotente el proyecto nacionalista español que deviene una imposibilidad ante el salto en la afirmación del pueblo catalán.

Por otro lado fue una oportunidad para el bloque hegemónico de estabilizarse, cohesionarse, cerrar las grietas (bien sea temporalmente) que el programa de recortes y políticas agresivamente neoliberales habían ocasionado, y recuperar la iniciativa presentando un proyecto ilusionante: el horizonte del estado catalán independiente, que habría de ser tan próspero como Dinamarca. Ante esta iniciativa, la respuesta ha sido subordinación, desorientación o rechazo: la movilización social ha sido puesta en un segundo plano y ha entrado en un proceso de descomposición (temporal).

Para recomponer un bloque alternativo, pora poder volver a unir al 99% es imprescindible disputar el liderazgo del proceso soberanista que el pueblo catalán ha puesto en marcha. Porque la cuestión fundamental es la independencia frente a la oligarquía financiera y la Troika, la independencia para poner el derecho de existencia por delante de cualquier otra consideración, Y la cuestión es que la revuelta de los pueblos por esa independencia ha de empezar por algún lado: por qué no aquí y por qué no ahora.

¿Es posible que el proyecto de una República Catalana del 99% sea capaz servir como idea aglutinadora (para dar cabida a la diversidad de esta Catalunya, para plantear que un pueblo se construye también desde la sociedad civil y no sólo con estructuras estatales, para luchar con radicalidad democrática por el ejercicio de la autodeterminacion) que sirva para la recomposición del movimiento democrático y plantear una alternativa al proyecto del bloque hegemónico?

Mal harían los demócratas españoles en contemplar la posibilidad de aceptar que el proceso constituyente en Catalunya puede pasar por el liderazgo del proyecto de la derecha nacionalista. Recordemos que la instrumentalizacion conservadora del hecho nacional catalán puede servir como elemento moderador que frustre una vez más la posibilidad de una ruptura democrática que de al traste con el proyecto oligárquico que es el Reino de España. La única alternativa radicalmente democrática pasa por el derecho de autodeterminación del pueblo de Catalunya – de todas sus subordinaciones impuestas: a la Troika, al Reino de España y a Washington (OTAN), y su derecho a decidir la relación con los otros pueblos.

14 de noviembre y ruptura democrática. Huelga del 99% para abrir las puertas al futuro

La profunda crisis del régimen del Reino de España es parte de la crisis de una institucionalidad europea al servicio de la oligarquía financiera (no olvidemos que las instituciones europeas se asientan en los estados, siendo el Consejo Europeo el verdadero legislador europeo). La profundidad y dimensión cuantitativa de la crisis económica en el estado español, expresión de las contradicciones de la construcción europea, hacen que pueda ser el eslabón débil, si es verdad, como creemos, que no es posible dar una salida de la crisis sin un cambio radical en Europa.

El 25S fue también un evento simultáneo en diversos países. La próxima oportunidad para golpear juntos la vamos a tener el 14 de noviembre en una Huelga General de dimensión europea, en especial para los países del sur de Europa. Más allá del planteamiento y objetivos de sus convocantes, es sin duda, un momento para sacar a la palestra la necesidad de ruptura democrática, de un proceso constituyente que de por acabado el régimen de la transición y que abra las puertas a una constitución alternativa de Europa para las personas y no para los bancos.

Es necesario para ello dar contenido a esta huelga, que no sólo debe ser del 99%, sino con el objetivo de actualizar la potencia de la voluntad constituyente catalizada el 25S, abocando al gobierno a la dimisión inmediata y abriendo un proceso constituyente protagonizado por el 99%. Debemos aprovechar para ejercer la desobediencia civil masiva, para abrir espacios desobedientes, que anticipan la nueva democracia real, que necesariamente debe tener una dimensión europea.

Luis Juberías Gutiérrez , activista del colectivo Inflexió
Comunicación al European Meeting on Debt, Rights and Democracy. Madrid, 1-4 November 2012
Reproduïm el següent manifest fet públicavui, amb el suport de Josep Fontana, Daniel Raventós, Ada Colau o Ivan Miró entre d’altres (veure primeres signatures a la plana original del manifest):

Per una radicalització democràtica més enllà del 25-N

Lloc d’origen: http://mesenlladel25n.wordpress.com

La convocatòria d’eleccions anticipades per part de CiU ha obligat les esquerres i els moviments socials a adoptar diferents posicionaments de conjuntura. Davant l’hegemonia de la dreta, molts han defensat la necessitat de batallar perquè la pressió del carrer es faci sentir també en les institucions. El vertigen electoral, en tot cas, no hauria d’amagar els reptes democràtics de fons plantejats pel 15-M, les lluites contra les retallades i els desnonaments o les mobilitzacions a favor del dret a decidir. Si del que es tracta és de canviar radicalment les formes de fer política i de governar l’economia, el que necessitem va més enllà del 25-N. I, per assolir-ho, la gent d’esquerres i dels moviments socials hem de ser capaços de crear espais de trobada que ens permetin avançar i construir junts i millor.

La gran estafa que hi ha darrera la fallida del sistema financer està violentant els drets socials i la idea mateixa de democràcia fins a límits que els fan irreconeixibles. La crisi econòmica ha esdevingut una crisi social, política i cultural. Davant d’ella, només les veus de protesta teixides als carrers i a les xarxes socials d’aquí i d’arreu ens han permès mantenir un horitzó d’esperança. Si alguna cosa hem après d’aquesta experiència és que la superació de l’actual situació no pot passar pels eixos tradicionals de la política.

A casa nostra, aquest escenari travessa les dues grans qüestions que han marcat històricament l’agenda política del país: la social i la nacional. Les mobilitzacions recents han fet palesa la injustícia de la gestió neoliberal de la crisi i han servit, alhora, per constatar l’existència d’un clam majoritari a favor d’un referèndum d’autodeterminació. Sabem, però, que per revertir l’actual situació no n’hi ha prou d’aconseguir resultats electorals més a l’esquerra o més compromesos amb el dret dels pobles a decidir lliurement el seu futur. El que necessitem es redefinir de manera profunda un marc econòmic, social i cultural que no ha sabut respondre als principals desafiaments del nostre temps. El que està en crisi és el sistema, i el que cal és l’articulació de propostes amb l’ambició de superar-lo en el seu conjunt.

En una cruïlla històrica com l’actual, la defensa de les pròpies sigles no pot ser un obstacle per impulsar un espai més ampli i plural. El que necessitem és generositat, tant en el camp de les esquerres com dels moviments socials. Sabem quin és el principi que ens hauria de guiar: es diu democràcia. Real, plena o sobirana, l’adjectiu tan sols ens indica que és en la seva absència on rau el problema.

Si alguna cosa hem après del 15-M, de les lluites que l’han nodrit i de l’escenari que va esclatar després de la manifestació del 11-S, és que no tindrem democràcia real sense una força plural capaç de donar-hi sentit. Aquesta força no ha de buscar en si mateixa les respostes. Més aviat, ha de ser capaç de convocar tot el teixit social compromès del país i d’impulsar processos constituents que cerquin complicitats amb altres iniciatives democràtiques d’Europa i de la resta de l’Estat. Més enllà del 25-N, cal obrir un espai que ens permeti teixir noves respostes, entre tots i totes, i començar de nou.

Per adherir-te al manifest clica aquí
Per veure les adhesions clica aquí

Nos hemos adherido al documento presentado por @Coordinadora25S  que reproducimos a continuación sobre los presupuestos y apoyamos las acciones convocdas para la semana que viene.

El pasado 29 de septiembre fue presentado a las Cortes Generales el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2013. Es presumible que, tras su tramitación regular y el simulacro de un debate en el Congreso, sean aprobados por el pleno a mediados de noviembre sin cambios sustanciales.

Estos presupuestos han sido elaborados sin tener en cuenta la situación material en la que se encuentra la población. Profundizan en una política fiscal regresiva y grandes recortes en sanidad, educación, dependencia, investigación, cultura, medio ambiente, etc. La modificación el año pasado del artículo 135 de la Constitución, sin consulta popular, hipotecó nuestra soberanía a los mercados y antepuso el pago de una deuda que no había sido generada por la población en detrimento de nuestros derechos. No hay presupuestos posibles que satisfagan nuestras necesidades en el actual marco político y constitucional.

El sistema institucional en el que estamos inmersos obvia, cuando no impide, la participación en las decisiones que afectan al conjunto de la población, limitándola a unas elecciones cada cuatro años tras las cuales la mayoría de los partidos incumplen sistemáticamente sus programas. Quienes deberían ser nuestros representantes políticos y actuar en función de la demanda popular para atender las necesidades reales, siguen el dictado de la Troika (BCE, FMI y UE), ajenos a la soberanía popular como simples mediadores de los intereses de los mercados.

El proyecto de presupuestos para 2013 refrenda las irracionalidades e injusticias en la organización y distribución de recursos públicos y medioambientales y reafirma que seremos la inmensa mayoría de la población quienes paguemos la deuda. Ésta, privada casi en un 80%, ha sido transformada en pública, y por tanto ilegítima, mediante rescates a bancos. El fin de los presupuestos para el año que viene es expropiar recursos que nos pertenecen para pagarla. Es imprescindible poner en marcha una auditoría ciudadana, pública y transparente que aclare cuánto se debe, por qué se debe, quién lo debe y quién debe pagarlo.

El neoliberalismo, constituido en pensamiento único desde los años 80, impone ahora una espiral de austeridad, recortes y deuda en todos los países del sur de Europa que no está sirviendo para mejorar la situación. Se pide el esfuerzo del pago de la deuda ilegítima a la sociedad civil mientras el fraude fiscal de las grandes fortunas alcanza niveles desorbitados con la intolerable connivencia de los poderes públicos y una política fiscal favorable al capital financiero. El proyecto de presupuestos para 2013 carga en la población el pago de una deuda impagable mediante nuevos recortes en derechos sociales y ecológicos (como los más que posibles recortes en el sistema de pensiones).

La aplicación de estos pesupuestos significará un retroceso en los derechos sociales adquiridos durante décadas y el sometimiento de varias generaciones al capital financiero. Rechazamos totalmente estos presupuestos antiecológicos, antisociales e inhumanos al tiempo que pedimos la apertura de un nuevo proceso constituyente, esta vez auténtico, con toda la participación popular posible.

Por todo ello, planteamos que el proyecto de presupuestos sea devuelto.

 

http://coordinadora25s.wordpress.com/2012/10/17/no-a-los-presupuestos-de-la-deuda-generadores-de-opresion-y-miseria/

 

En el marc de la Setmana d’Acció Global Contra el Deute: jornada de protesta internacional dissabte 13O.

NO DEVEM, NO PAGUEM!

A LES 18H A Pl. CATALUNYA

(link)



Inflexió davant la celebració de la Diada Nacional de Catalunya de l’11 de setembre de 2012

Reivindicar els drets i llibertats del poble de Catalunya, de tots els treballadors i treballadores, de les persones aturades, de les dones que segueixen sent objecte de discriminacions, dels i les joves precàries o de tothom qui conforma el 99% de la població, hauria de ser l’únic objectiu, i no cap altre, de la Diada Nacional de Catalunya. La Diada és patrimoni de tot el poble, per això resulta intolerable que el govern de Catalunya vulgui aprofitar-la com a cortina de fum per amagar les retallades dels serveis i polítiques públiques que està impulsant en contra del 99% de la població.

No podem permetre la instrumentalització del catalanisme per defensar els interessos de l’1%. Justament per defensar aquesta minoria social privilegiada, el govern es nega a valorar altres alternatives possibles a les retallades dels drets i llibertats del 99%. En lloc d’això, el govern aposta per eliminar l’impost de successions i donacions i segueix permetent l’evasió fiscal, que a Catalunya ja representa prop de 16.000 milions d’euros, 6 vegades més que la retallada que va suposar el primer pressupost del govern de Mas.

Els que cínicament diuen ser més catalans que ningú aprofiten l’11 de setembre per defugir la responsabilitat de les retallades, culpant al govern estatal del que ells mateixos han fet gustosament, mentre li donen suport aprovant mesures com la Llei d’Estabilitat Pressupostària, o encobreixen els seus propis comportaments corruptes a Catalunya. Només cal recordar les vinculacions entre l’expoli del Palau de la Música i el finançament il•legal de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) o el recent informe que relaciona el secretari general de CDC, Oriol Pujol, amb una trama il•legal per concedir llicències d’ITV per a vehicles. Tampoc es pot obviar l’evident conflicte d’interessos de l’actual conseller de Salut, Boi Ruiz, antic president i director general de la patronal sanitària majoritària de Catalunya, i més encara quan s’està privatitzant el sistema sanitari del país. Recordem també l’atac repressiu contra els i les vaguistes del 29M (la meitat del centenar de persones que segueixen amb processos judicials oberts són independentistes) i contra les llibertats civils que hem viscut aquest any.

Avui vivim moments crucials i necessitem més esforços que mai per fer front a l’1% que ens està imposant unilateralment les regles de la seva dictadura financera. Per això, volem encoratjar tothom a participar en el procés de mobilització obert i que passa per les mobilitzacions previstes per als dies 15 i 25 d’aquest mes de setembre, així com la del 13 d’octubre, que hem de fer culminar ben aviat en una vaga general ciutadana.
Per garantir els drets del 99%, cal un Pla de Rescat Ciutadà que, enfront de les injeccions de diners públics als bancs, aposti per salvar i garantir la qualitat de vida de la majoria de la població, distribuir la riquesa, garantir la transparència política i garantir a tothom una feina, un habitatge digne i l’accés universal a l’educació i la sanitat, les bases materials del dret a decidir sobre les nostres vides.

És l’hora d’obrir les portes d’un procés constituent democàtic del 99% a Catalunya, a l’Estat espanyol i a Europa, que ens alliberi del règim de l’1%. El dret a decidir i l’autoderminació de les persones i dels pobles en són el nucli. La ciutadania catalana ha de poder escollir lliurement, tant sobre la relació que vol mantenir amb d’altres pobles com sobre el model polític, social i econòmic que vol construir.

Juntes podem!

El gran problema de nuestro país no es sólo que la derecha se haya hecho con la mayoría del poder institucional o que haya decidido en un golpe de mano antidemocrático monopolizar la información de la televisión pública en su propio beneficio. El problema de fondo es que la derecha mundial está utilizando la crisis económica como excusa para reducir los derechos sociales y para recortar o eliminar las políticas de bienestar social. No estamos sólo ante otra crisis del capitalismo sino ante una nueva estrategia de la derecha económica y política para eliminar los estados de bienestar y para impedir a los países que no lo tienen la posibilidad de crear modelos similares. No estamos ante una crisis económica como otras anteriores, sino ante un cambio de modelo económico y social que pone fin a las políticas de redistribución keynesianas y propone la reducción del estado como instrumento regulador del mercado y como garante de los derechos sociales. La globalización económica, las nuevas tecnologías informacionales y la crisis económica están siendo hábilmente aprovechadas por el capitalismo para eliminar los derechos sociales y económicos que pactó tras la Segunda Guerra mundial con el movimiento obrero y que dieron lugar en Europa a los estados de bienestar. Los resultados de esta operación del capitalismo y de la derecha política que le representa se están dejando ver desde hace años: aumentan los salarios de pobreza, el trabajo sumergido, los contratos no normados, el trabajo a tiempo parcial y, además, se feminizan la pobreza y los trabajos de supervivencia. Y todo ello acompañado de bajadas generalizadas de salarios desde hace más de una década y de aumento de la jornada laboral. Por si fuera poco, esta reconversión del capitalismo keynesiano en capitalismo neoliberal está expulsando a millones de personas del mercado laboral y ampliando el abismo de la desigualdad.

Pero este no es el único problema. Hay otro sobre el que también conviene reflexionar. Y es que la derecha está llevando a cabo una ofensiva ideológica tan eficaz y sólidamente articulada que ha conseguido desmovilizar a una gran parte de la opinión pública. Tanto ha sido así que las políticas económicas neoliberales han invadido nuestras vidas y nuestras cabezas hasta el extremo de que personas progresistas aceptan propuestas ideológicas del discurso neoliberal y lo argumentan como si fuesen procesos de racionalización de nuestras redes de bienestar social. El discurso ultraconservador y neoliberal ha contaminado nuestra forma de analizar la realidad hasta el punto de que las movilizaciones sociales y las huelgas son presentadas a la opinión pública como si fuesen acciones casi terroristas. La deslegitimación del conflicto social es la prueba contundente de la exitosa ofensiva ideológica de la derecha. Por si fuera poco, esas políticas están siendo mostradas a la opinión pública como si fuesen irreversibles. Y, sin embargo, sabemos que nada de irreversible hay en la historia.

Mientras tanto, la socialdemocracia se ha mostrado timorata en sus críticas al capitalismo neoliberal y ha sido incapaz de ofrecer una alternativa de sociedad cualitativamente diferente a la de la derecha. Y de otro lado, la izquierda más radical no ha sido capaz de convencer a la opinión pública de que sus propuestas políticas protegen a los sectores más débiles de la sociedad y a las clases medias. Ante un panorama tan reactivo para los intereses de amplios sectores de la sociedad es necesaria una respuesta colectiva rápida y eficaz. Y para ello debemos organizarnos pacífica y activamente en la sociedad civil. Debemos esgrimir razones y argumentos para desenmascarar un discurso y una práctica que nos conducen al aumento de la desigualdad y al abandono de millones de personas a su suerte. En estos momentos, la sociedad civil se configura como el motor de cambio social. Una sociedad civil plural, con muchas voces, marcada por la diversidad de intereses y de énfasis ideológicos, pero que los partidos de izquierda tienen la obligación de escuchar. Ahora bien, la pluralidad no debe ser un obstáculo para articular una propuesta de mínimos que haga frente a las perversas políticas que favorecen al mercado y empobrecen a grandes sectores de la sociedad. Debemos pasar a la ofensiva ideológica y combatir racionalmente, con propuestas y razones, siempre pacíficas, los discursos y políticas que nos conducen al aumento de la desigualdad. Se trata de articular una respuesta colectiva que ponga de manifiesto que el neoliberalismo no es el fin de la historia y que otra historia es posible. Ésta es la hora de la sociedad civil.

Rosa Cobo es profesora titular de Sociología de la Universidad de A Coruña.

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