Pasamos la traducción al castellano del texto de presentación de las 1as Jornadas de Inflexió, inauguradas el 19 de marzo de 2011:
“C’est pas pour vous fâcher
Il faut que je vous dise
Ma décision est prise
Je m’en vais déserter”
Estrategias para superar el orden actual
En el debate de hoy, hemos visto como el capitalismo asfixia cualquier aspiración a una democracia plena y con sentido. También hemos debatido sobre ideas y experiencias en clave emancipadora. ¿Pero es posible dotarlas de coherencia y dirección para avanzar en la superación del orden actual? Si ciertamente es posible, como muy probablemente los y las que estamos aquí presentes compartimos, también es cierto que las estrategias ensayadas no han logrado este objetivo.
Primera estrategia. Desertar
Constatamos el dominio ideológico, cultural, de un neoliberalismo que ha conseguido dar forma a un consenso básico, que nos resulta odioso, sobre los estrechos límites en que podemos imaginar la construcción del futuro. Tal es su victoria, que hasta podemos apuntar que lo que nos diferencia de otros momentos históricos es la inmersión en un aparente presente continuo y la incapacidad para realizar un futuro. Hace falta, entonces, desertar, como primer paso, de este odioso consenso. Hace falta hacer de ello una toma de posición, evitando toda lectura en clave nihilista o de escapismo. Desertar de la cultura dominante, reconocernos en proceso de construir la alternativa, es nuestro acto de recuperación de la ciudadanía, es un acto de apropiación del pleno dominio sobre el futuro. Es mucho más que un gesto, una afirmación democrática y de construcción republicana.
Segunda estrategia. Confrontar
La paz social está muerta. Tal vez no había sido otra cosa que una fugaz ilusión, y tenía más de neón que de mármol. Hay que asumirlo, como hay que asumir que cualquier aspiración de superar el estado de cosas actual pasa por la confrontación. Hay que confrontar y destruir la hegemonía cultural de la derecha. Hay que confrontar y revertir los procesos de desmantelamiento de la sociedad y de todo aquello que es público. Hay que confrontar y avanzar, pasar de la defensa de las conquistas logradas a la exigencia dela profundización y ampliación de éstas. ¿Cuál es la divisoria que delimita los campos que se confrontan? Aquí yace la clave del éxito, en la toma de conciencia de una gran coalición de ciudadanos y ciudadanas que exigen serlo, y se descubren, por lo tanto, antagonistas del orden actual.
Tercera estrategia. Construir
Analizar con rigor en cada momento y en cada lugar. Construir, con inteligencia e intención, alternativas. Esto significa construir y difundir ideas y discursos válidos, que susciten complicidades y que fomenten una toma de posición activa por parte del mayor número posible de personas. Significa, también, construir las experiencias con la misma inteligencia. Y con intención. Con intención de conectarlas y superarlas como ensayo, para convertirlas en herramientas para construir espacios y relaciones que transformen las lógicas imperantes y las substituyan por otras fundamentadas en la aspiración a la libertad, la igualdad y la solidaridad efectivas. Construir, por lo tanto, otra cultura, que funde una nueva democracia.
Cuarta estrategia. Dar sentido
Dar sentido a las ideas y experiencias como un todo coherente y orientado a la emancipación de las personas. Poner en marcha un proceso de constituirnos, en nuestra diversidad y pluralidad, en una gran corriente de fondo, en una gran movimiento político para la transformación social. Hacer de cada lucha parcial una etapa que nos instruya, que nos dé forma e impulso.
Quinta estrategia. Perseverar
La humanidad no avanza inexorablemente hacia la barbarie o el progreso. Lo que devenga no será fruto de leyes históricas a las que hay que dejar que sigan su curso. Será la acción decidida de hombres y mujeres la que determinará las características de las sociedades en las que tendremos que vivir. Los partidarios del actual orden pretenderían que desistiéramos de tal idea, que asumiéramos una supuesta imposibilidad de alterar el rumbo incierto al que nos invitan a seguir. Pero hace falta perseverar en la persecución del objetivo sin obcecarse en las fórmulas concretas, ya que los aquí presentes compartimos la convicción que las personas somos perfectamente capaces de organizar nuestra existencia en sociedad de una manera más justa.
Nos vemos en la calle… y en las redes:



he de reconeixer que ha estat profecia .